EL
HOMBRE
del
PARAGUAS

Sinestesia digital

Alguien dijo: “Esa canción es de color rojo”.

17 febrero

Quizás la palabra “Sinestesia” sea de color naranja y digital azul. El caso es que en el sur de California alguien andaba encerrado en un garaje inventando. Mientras el CD fue toda una locura en el mercado, el padre de la verdadera revolución pasó inadvertido en un rincón de su casa. Ese hombre se dio cuenta de que necesitaría al menos 30 años para desarrollar esa tecnología, por el mismo motivo que George Lucas decidió empezar Star Wars en el Episodio IV, no existían los medios necesarios para realizar la primera trilogía.

Mientras sucedían todos estos hechos las personas sinestésicas ya no quedaron huérfanas. Pasaron muchas primaveras hasta que alguien como tú, se tropezó con una palabra: “Sinestesia”. Aparece de repente como una verdad absoluta decidida a dar muerte al dogma del color. Primero intercambia nombre y después significado. La sinestesia es la asimilación conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo.

Existen por ahí “bichos raros” que pueden oír colores, ver sonidos o percibir un sabor dulce cuando tocan terciopelo. Los sentidos de una persona sinestésica siguen los pasos de otro baile, uno que dista de significantes y significados. La A es rojo, el olor del café recién hecho es de color mostaza y un “do” en tercera mayor es amarillo. Seguramente, estas personas fueron perseguidas en la antigüedad por practicar brujería al ver auras de color en las personas.

Para la mayoría de seres humanos, los colores nos producen sensaciones asociativas que derivan principalmente de nuestro gusto y de nuestra experiencia personal. A pesar de los significados que históricamente se les haya querido atribuir a los colores, no dejan de ser un vehículo subjetivo de la transmisión de nuestra propia personalidad así como de la forma en la que, como sociedad, vemos el mundo.

Y ahora vemos el mundo hipercustomizado. No queremos que nada que se parezca a lo de nadie, ni de lejos. Que nos confundan con alguien es casi pecado, ahora casi todo lo podemos personalizar. Bueno, todo todo no. La tecnología impera en nuestros bolsillos, en nuestras manos y, nuestra tablet o smartphone se ha convertido en nuestra nueva joya. Y resulta que ahora todo el mundo tiene el mismo teléfono, la misma tablet o el mismo ordenador, nos gusta lo de dentro pero no lo de fuera. Y no es por aparentar, es ser uno mismo y no ser lo de los demás.

Aquel hombre de 1983 que estaba en su garaje al sur de California contempló no una idea, una revolución. Las marcas dictan el dogma del color de nuestros dispositivos o en el mejor de los casos, te dan a elegir entre cinco colores. El clásico “el poder del pueblo pero sin el pueblo” se ha acabado. Ese hombre se hizo héroe para ser hoy una leyenda: robó los colores a las marcas para dárselos a los hombres, el Prometeo del color de la era postdigital. Charles ‘Chuck’ Hull abrió una ventana y dejó pasar la luz como hizo Isaac Newton, colocó un prisma, descompuso la luz en colores y los arrojó sobre plástico para darle forma. Creó la Impresora 3D.

La sinestesia digital es un fenómeno en el que el usuario decide el color con el que ve cada marca o producto. El escenario de la customización ya dejó de ser una tendencia, ahora el usuario es la marca y la cincela a su imagen y semejanza. Quizás estoy deseando hacer mi propia versión de la botella de Coca- Cola o imprimir una casa entera. El caso es que lo veo todo nítido en color rojo, será por “All of me” de Billie Holiday.

Javier Martínez
Director Creativo y Socio de El Hombre del Paraguas

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